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LES ARCS 2021

Crítica: La Vraie famille

por 

- Fabien Gorgeart firma un notable, vivo, conmovedor, delicado y justo melodrama sobre las relaciones paternofiliales y la compleja visión de lo que es la felicidad de un niño

Crítica: La Vraie famille

“Tendremos que ayudarlo a comprender que, a partir de ahora, habrá un verdadero lugar”. Para un niño de seis años, la claridad del referente parental y el afecto de un hogar son tan esenciales como el simple deseo de divertirse, incluso de pelearse con sus hermanos. Pero para Simon, el niño protagonista de la emotiva La Vraie famille, de Fabien Gorgeart, proyectada en el 13º Festival de Les Arcs antes de su estreno en Francia (el 16 de febrero de 2022 a través de Le Pacte) y que ya ha recibido varias distinciones (premio del jurado y Valois a la Mejor actriz en el Festival de Cine Francófono de Angulema; Bayard a la Mejor interpretación en Namur) en el transcurso de su gira de preestrenos, la ecuación emocional resulta mucho más compleja de lo normal. Pues cuando el pasado regresa, hay que saber eliminar los fantasmas y ponerse de acuerdo sobre una verdad común para abrir una vía sana al futuro, y son los adultos quienes se ponen manos a la obra. Pero sus afectos no son más fáciles de definir y de controlar que los de los niños que están a su cargo, tanto el amor como las buenas intenciones son una materia desbordante y, en general, muy difícil de canalizar. 

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Sin embargo, la pequeña familia de Anna (Mélanie Thierry) y Driss (Lyes Salem) lleva una vida muy feliz en una zona residencial donde sus tres hijos, Adrien (Idriss Laurentin-Khelifi), Jules (Basile Violette) y Simon (Gabriel Pavie), el pequeño, mimado y sobreprotegido por su madre, juguetean como peces en el agua. Pero, en una oficina de Ayuda Social a la Infancia, se retira el velo que cubre este paraíso artificial: “Eddy (Félix Moati) escribió al juez para comunicarle que quiere que su hijo vuelva a vivir con él”. En realidad, Simon (que conoce perfectamente su situación, en los límites afectivos, a una edad muy temprana, y comprende las obligaciones y procedimientos legales que deben respetar los adultos) fue alojado en casa de Anna y Driss a la edad de 18 meses debido al deceso de su madre y a la depresión de su padre, que ahora parece querer recuperarse. Empieza por un derecho a la salida y al alojamiento ampliado a los fines de semana y a las vacaciones, pero, para Anna, el golpe es muy duro a pesar de su consciencia profesional y de su voluntad de respetar reglamentos y procesos. Entre su amor por este niño enternecedor que la llama “mamá”, sus profundas dudas sobre lo mejor para el bienestar de Simon y los desequilibrios que este anuncio de separación futura suscita en la familia, la joven empieza a usar evasivas…

Explorando con una gran delicadeza narrativa la zona gris entre afecto y vínculo filial, Fabien Gorgeart (que firmó el guion) construye un melodrama humanista con mucha empatía y delicadeza (y la talentosa complicidad del director de fotografía Julien Hirsch), que oscila entre la ligereza y la gravedad, roza progresivamente el thriller y da a cada personaje su espacio en el enérgico mosaico de la familia ampliada. Todo el reparto está perfecto, con una mención muy especial a Mélanie Thierry, que pasa toda la película por el filtro de su excepcional microexpresividad, agrietándose poco a poco en el conmovedor espejo del amor total mientras lidia con la consciencia plena de que “no hay una única forma de hacer bien las cosas”.

La Vraie famille ha sido producida por Deuxième Ligne Films y Petit Film. Le Pacte gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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