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PELÍCULAS / CRÍTICAS Francia

Crítica: Un pequeño plan… como salvar el planeta

por 

- Louis Garrel plantea una divertida y emotiva fábula sobre las actitudes frente al problema del cambio climático y el significado de la madurez

Crítica: Un pequeño plan… como salvar el planeta
Laetitia Casta, Joseph Engel y Louis Garrel en Un pequeño plan… como salvar el planeta

Imaginen que son padres y que un buen día se encuentran con que su encantador hijo de doce años se ha dedicado a vender varias pertenencias de valor de la familia –vestimenta, relojes, joyas, vinos, objetos de coleccionista– para financiar un proyecto en África cuya pretensión es ni más ni menos que salvar el planeta. Así, como lo oyen, un plan secreto urdido por más niños para frenar el cambio climático y salvar al mundo. Posiblemente, su primera reacción sería la incredulidad, dudar ante lo surrealista de los hechos. Luego, cuando ya fueran viendo que la cosa va en serio, gritar, la taquicardia. Finalmente, si se han recuperado del síncope, tratar de poner orden al desastre, intentar recuperar lo probablemente irrecuperable (sus valiosas pertenencias) y tratar de comprender lo sucedido, hablar con el niño. Esta es la hilarante y agobiante situación de partida que plantea el actor, director y guionista Louis Garrel en su última película, Un pequeño plan… como salvar el planeta [+lee también:
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, presentada en la última edición del Festival de Cannes (en la sección especial Cine por el clima) y proyectada en el de San Sebastián (dentro de la sección Perlak), antes de su estreno en Francia el 22 de diciembre (de la mano de Ad Vitam) y en Italia el 5 de enero (con Movies Inspired).

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A modo de continuación de su anterior película Un hombre fiel [+lee también:
crítica
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entrevista: Louis Garrel
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, como una suerte de serie por entregas, con los mismos personajes, la misma historia familiar y planteando situaciones, asuntos y reflexiones distintas (en el caso de la primera el tema central era las relaciones sentimentales y los conflictos que estas plantean), el cineasta francés propone un imaginativo relato en el que se conjuga la reflexión sobre las distintas actitudes que tomamos frente al problema del cambio climático y las cuestiones colectivas, el conflicto generacional en relación a ello y el significado de la madurez. Como sucedía en esa primera película de este singular ciclo, el propio Garrel y su pareja en la vida real, la actriz Laetitia Casta, interpretan al matrimonio burgués que se queda al borde del infarto ante la surrealista maquinación del hijo (un divertido Joseph Engel), un niño con cara de ángel pero bastante retorcido e inteligente, que seguirá utilizando esa inteligencia para jugar sus cartas, y que, a pesar de todo, no puede sino caernos bien.

En la línea de las películas de Éric Rohmer y de otros cineastas contemporáneos como el coreano Hong Sang-soo, Garrel parte de historias sencillas, pequeñas y cercanas, centradas en las relaciones entre los personajes, para ir más allá de la trama y profundizar en la reflexión acerca de asuntos diversos, en las contrariedades, los dilemas y las cuestiones morales que estos plantean. Esa primera divertida secuencia inicial ya es toda una declaración de lo que va la película; del fondo, de los temas que pretende abordar, pero también de la forma, del modo como los narra, desde el sentido del humor y la libertad, jugando con lo cómico y lo dramático, lo fantástico y lo real. Y en esa narrativa y en esas ideas está muy presente la influencia de Jean-Claude Carrière (coguionista de la película junto a Garrel, al que se la dedica tras su muerte) y la de la generación del padre del propio director (el cineasta Philippe Garrel), marcada por la Nouvelle Vague y el 68.

En Un pequeño plan… como salvar el planeta se refleja un idealismo y una melancolía deudores de esa generación precedente. Una de sus virtudes reside en saber narrar y enlazar esas sensibilidades distintas: las posibilidades que plantean las nuevas generaciones y el cuestionamiento sobre la pérdida de ese idealismo con el paso del tiempo. Con todo, la película termina siendo una divertida y emotiva fábula que, más allá del activismo fácil y efímero y de la moraleja naíf, plantea una reflexión compleja e importante: si la vida que tenemos y hemos asumido es la vida que queremos.

Un pequeño plan… como salvar el planeta es una producción de Why Not Productions, que vende al extranjero Wild Bunch International y que llegará pronto a otros países europeos, como España el próximo 22 de abril con BTeam Pictures.

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