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CANNES 2022 Semana de la Crítica

Crítica: Goutte d’Or

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- CANNES 2022: Karim Leklou revienta la pantalla con un médium falso atrapado en una espiral infernal en un excelente thriller social, nocturno y urbano, dirigido con destreza por Clément Cogitore

Crítica: Goutte d’Or
Karim Leklou en Goutte d’Or

“Cuando la puerta está cerrada, el diablo desaparece –Yo le respondo al diablo en la lengua del diablo --¿Quién viene contigo? –Nadie, solo sombras pasajeras”. Cuando un padre y su hijo se comunican por un intercomunicador para que el primero le abra la puerta al segundo, no hace falta decir que no hemos evolucionado en un universo completamente normal. Con un médium como personaje principal de Goutte d’Or [+lee también:
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, presentada en Proyección especial en la Semana de la Crítica del 75º Festival de Cannes, el cineasta francés Clément Cogitore confirma todas las promesas de su primer largometraje, Ni le ciel ni la terre [+lee también:
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, proyectado en la misma sección paralela de la Croisette en 2015.

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En el barrio popular de Barbès, en el corazón de París, la sala de espera de Ramsés (Karim Leklou, por fin en un papel a la medida de su talento) no se vacía. Los clientes esperan horas en un ambiente claroscuro antes de blandir una foto a un médium cuyas revelaciones, de una precisión incuestionable, los sumergen en una sujeción mística. Pero la realidad es muy diferente. Ayudado por sus acólitos (Malik Zidi y Yilin Yang), Ramsès hace trampas y miente, gracias al pirateo sofisticado de los móviles de sus futuros clientes que le dan acceso, a través del estudio rápido de sus redes sociales, a información íntima para saber más sobre ellos. En resumen, el insospechable y su negocio van tan bien que empiezan a enfadar (“todos comieron hasta saciarse. Llegaste y te comiste todo, no nos queda nada”) a los otros morabitos de un barrio muy cosmopolita (senegaleses, malienses, congoleños, togoleses, indios, ceilandeses, paquistaníes, franceses, turistas, etc.) donde también rondan los niños migrantes de las calles, en busca de hurtos. Y uno de ellos le roba a Ramsés su collar… 

“Nosotros, que éramos dos y solo dejamos un rastro en la arena”. La película, con una trama apasionante y muy bien construida en sus giros, sigue a Ramsés mientras recorre las calles, del metro aéreo hasta la puerta de la capilla, y sumerge al espectador en la atmósfera particular de un entorno variado, una micro sociedad ingeniosa con sus códigos, sus vigilantes, su policía, sus encubridores, sus estafadores, sus asaltos, pero también su mística. Y los problemas no han hecho más que empezar para Ramsés. Pues los espíritus nunca llaman donde se los espera en el enfrentamiento del espejo con uno mismo…

El hecho de insertar una historia original sobre un fondo de gran realismo en la captación de las atmósferas (mención especial para el director de fotografía, Sylvain Verdet, sobre todo por las numerosas secuencias nocturnas) ofrece a Goutte d’Or un sello ideal de película cautivadora accesible a todos y dirigida con mucha intensidad por un Clément Cogitore que desliza bajo los perfumes del género un retrato de la situación de un mundo donde los niños llegados del extranjero sobreviven en los parques, en el corazón mismo del reino occidental.  

Goutte d’Or ha sido producida por Kazak Productions y coproducida por France 2 Cinéma. mk2 Films gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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