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LOCARNO 2022 Piazza Grande

Crítica: Piano Piano

por 

- El debut de Nicola Prosatore es un relato de paso a la adultez al estilo Paolo Virzì al que le falta mordacidad, narrando una historia muy vista

Crítica: Piano Piano
Dominique Donnarumma en Piano Piano

Nos encontramos en Nápoles, entre 1986 y 1987. Diego Armando Maradona está haciendo soñar a la ciudad con sus logros deportivos, y hasta el último “granuja” de la zona sueña con ganar la liga. Nicola Prosatore ha ambientado su ópera prima, Piano Piano [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, presentada en la sección Piazza Grande del Festival de Locarno, en un suburbio anónimo de la ciudad. La historia relata los tormentos y los primeros impulsos sexuales de una preadolescente llamada Anna (Dominique Donnarumma), apodada “princesa”. Anna vive con su madre, Susi (Antonia Truppo), en un pequeño apartamento del que están a punto de ser desalojadas. Su casa da a un gran patio, que se convierte en el escenario principal de la película, habitado por almas desdichadas, adictas a las drogas y al alcohol, e involucradas con la Camorra.

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La vida de Anna cambia cuando conoce a Peppino (Giuseppe Pirozzi), un hombre de cuarenta años que se enfrenta a la delicada tarea de esconder y alimentar a un fugitivo al que se refieren simplemente como el "granuja" (Antonio De Matteo). Mientras tanto, un "niño de la calle" mucho mayor, Ciro (Massimiliano Caiazzo), y el jefe mafioso local, Don Gennaro (Lello Arena), tienen su mirada fija en él.

Prosatore trata de explorar el clásico viaje de autodescubrimiento adolescente, incorporándolo a un contexto social muy problemático que está ampliamente sobrerrepresentado en la televisión y el cine. Desgraciadamente, la película resulta a menudo forzada en lo que se refiere a su narración, y tampoco carece de fallos técnicos. Por ejemplo, la escena en la que Anna y el granuja se conocen por primera vez está escenificada de una forma bastante extraña, y cuesta creer que una chica criada en un entorno tan difícil esté dispuesta a involucrarse, o pasar tiempo a solas, con un hombre de más de cuarenta años de una forma tan despreocupada. En el apartado técnico, la película toma algunas decisiones demasiado arriesgadas en términos de edición y diseño de sonido, que se vuelven especialmente evidentes en las escenas autoeróticas, así como en varios intervalos entre escenas filmadas simultáneamente en diferentes localizaciones. Otras decisiones son demasiado didácticas, como la vista de pájaro seguida por un plano de un pájaro real en una jaula. Por su parte, las dinámicas involucradas en el enfrentamiento final entre Ciro, el granuja y Peppino son poco convincentes y no logran elevar la historia de ninguna manera.

Desgraciadamente, para recrear adecuadamente los años 80, se necesita mucho más que Self Control, de Raf, una dirección de fotografía en tonos cálidos, ropa llamativa y títulos de crédito al estilo de una Commodore 64. El resultado final se parece a una película de Paolo Virzì, pero generalmente deja una sensación de déjà vu: niños que descubren el amor erótico y exploran sus propios cuerpos, padres que no los entienden, los "hermosos y malditos", giros que se desarrollan a través del teléfono y el fútbol como una prioridad absoluta. Sin embargo, el reparto ofrece un trabajo solvente, a pesar de un guion y dirección mediocres.

Solo un pequeño aparte: en una época en la que el cine italiano se esfuerza por atraer al público a los cines y nuestras películas no logran estimular el debate y generar ganancias en la era pospandémica, Piano Piano es un claro ejemplo de por qué sucede esto. Para ser claros, no es la peor película que hemos visto, pero habla de una industria carente de ideas y que no está segura de las decisiones que debe tomar. Para ser más específicos, hace un buen trabajo a la hora de reflejar el estado de agotamiento del cine italiano y la coyuntura crítica en la que se encuentra actualmente porque, como muchos otros títulos, invierte demasiado tiempo en lugares comunes y visiones artísticas que podrían haber sido cautivadoras hace diez o veinte años, pero hoy en día no es suficiente. Como espectadores, podemos y debemos exigir más.

Piano Piano es una producción de Briciolafilm, coproducida por eskimo y RAI Cinema. Rai Com se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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