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BLACK NIGHTS 2022 Competición Óperas primas

Crítica: The Man Without Guilt

por 

- El primer largometraje de ficción de Ivan Gergolet es un punzante estudio de las imperfecciones humanas ambientado en Trieste y sus suburbios en los que se habla esloveno

Crítica: The Man Without Guilt
Branko Završan (izquierda) en The Man Without Guilt

Según el texto que aparece al final del primer largometraje de Ivan Gergolet, The Man Without Guilt [+lee también:
tráiler
entrevista: Ivan Gergolet
ficha de la película
]
, 125 millones de personas están expuestas al amianto en sus puestos de trabajo, y las complicaciones de salud que provoca esta exposición acaban por cobrarse unas 100.000 vidas al año, mientras que este peligroso material sigue en una especie de zona gris desde el punto de vista legal. La película ha tenido su estreno en la competición de óperas primas del festival Black Nights de Tallin, lo que podría convertirse en un buen trampolín para su selección en festivales más pequeños durante el invierno y la primavera, mientras no se confirma su distribución, al menos en los países coproductores: Eslovenia, Italia y Croacia.

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The Man Without Guilt puede estar dedicada a todos los trabajadores que han sido víctimas del amianto y a sus familias, pero lo cierto es que la sustancia tóxica sirve simplemente como desencadenante de un tenso thriller dramático que gira en torno a otros dilemas. Tras la secuencia inicial, que en realidad es una pesadilla, en la que se canta la palabra “polvo” en esloveno como en un coro de iglesia, conocemos a nuestra protagonista, Angela (interpretada por la actriz Valentina Carnelutti, que ha sido especialmente prolífica este año), una cuidadora que trabaja en un hospital de Trieste. La mujer es viuda, ya que su marido, Andrea, murió como consecuencia de la exposición al amianto, y no fue el único de sus compañeros de trabajo en sufrir las mismas consecuencias: su amigo Sandro, el marido de la mejor amiga de Angela, Elena (Rossana Mortara), es el siguiente en la lista. Tanto Elena como Angela culpan de su pérdida al antiguo jefe de sus maridos, un empresario del sector de la construcción llamado Francesco Gorian (interpretado por el actor esloveno Branko Završan).

Cuando Angela se entera de que Gorian ha sufrido un derrame cerebral y ha acabado ingresado en el hospital, decide hacerle una visita. Una vez allí, conoce a su hijo Enrico (Enrico Inserra), quien, al no ser consciente de lo ocurrido entre las dos familias, y admirando su profesionalidad, le ofrece trabajo cuidando de Francesco en su propia casa. Al principio, ella se muestra reacia, pero cuando finalmente acepta, deberá enfrentarse al dilema entre vengarse o no y, en caso de hacerlo, ¿cómo?

Puede que The Man Without Guilt sea una ópera prima, pero se trata en realidad de un trabajo muy depurado: la película de un autor maduro (Gergolet ha dirigido varios cortometrajes, algunos documentales y muchas películas de industria, tanto en Eslovenia como en Italia) y una persona con experiencia. La forma en la que consigue entrelazar complejas historias personales con temas nacionales igualmente tóxicos es sencillamente magistral, al igual que el uso de la lengua eslovena, que solo aparece en momentos clave de gran tensión emocional. Su inteligente escritura encaja perfectamente con una dirección igualmente hábil, así como un marcado sentido del estilo visual que combina elementos como el minucioso trabajo de cámara de Debora Vrizzi, el diseño de producción de Marco Juratovec y la calculada edición de Natalie Cristiani, que logra un resultado final fluido y lógico.

El reparto, las interpretaciones y la dirección de actores son otros de los puntos fuertes de la película, entre los que destaca el impresionante trabajo de Branko Završan. El esloveno tiene que enfrentarse a una de las tareas interpretativas más difíciles: transmitir una sensación de amenaza sin hablar en ningún idioma y con movimientos físicos muy limitados, logrando al mismo tiempo que esa amenaza resulte humana y comedida, y el actor supera el reto con creces. Los otros miembros del reparto también ofrecen interpretaciones convincentes a la hora de mostrar los matices en sus emociones y las motivaciones de sus personajes imperfectos, pero muy humanos y genuinos. Tal vez The Man Without Guilt sea demasiado calculada para una película que trata de emociones humanas, pero es un debut asombrosamente maduro y bien ejecutado.

The Man Without Guilt es una coproducción entre Eslovenia, Italia y Croacia, producida por Staragara, Transmedia Production y Propeler Film. Slingshot Films se encarga de las ventas.

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(Traducción del inglés)

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