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SAN SEBASTIÁN Zabaltegui

Hijos, en la piel de un pedófilo

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La sección Zabaltegui del Festival de San Sebastián, reservada para directores noveles, es una fuente inagotable de sorpresas. Esta año se proyectan “pequeñas” películas con gran contenido artístico, y particular atención hacía los problemas juveniles. En este sentido Hijos, de Erik Richter Strand, se puede considerar una perla del euskofestival.

Lars, 25 años, trabaja en una piscina municipal, en la que un hombre en los 50 – Hans – suele buscar adolescentes para satisfacer sus perversiones. Tras conocerles, se hace su amigo, confidente, y les paga a cambio de favores sexuales. El joven Lars emprende así una cruzada contra el pederasta, bajo el lema de “Brigada anti-pedófilos”, en el intento de para esta espiral de perversión. Sus acciones, lejos de solucionar el problema, pondrán en peligro las víctimas.

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El joven director Erik Richter Strand ha arriesgado mucho con esta película, y en la rueda de prensa se ha mostrado muy conciente del riesgo que corre por haber firmado una película muy controvertida. En efecto, después de un inicio estilo película de acción, el foco se vuelve hacía la vida de Hans, su manera de actuar, la relación intima y de cariño mutuo que instaura con sus victimas. La mirada se dirige así hacía el ser humano detrás del pederasta, hasta el punto de llevar el espectador a percibir un nauseante sentimiento de empatía hacía el. Una sensación incómoda, desagradable, de la que el público no ha conseguido librarse hasta el final de la película. Prueba de ello, lo es que la pregunta más recurrente del público tras la proyección era “como has podido hacer esto?”

Sons enfoca la parte más oscura y menos social de cada uno de nosotros, al punto de sentir compasión hacía Hans, obligado a una acción extrema al final de la historia. Entonces la pregunta cambia, porque Richter solo es el instrumento que ha permitido abrir la caja de Pandora. La pregunta ya no es “como has podido hacer esto” sino “¿como es posible probar este sentimiento de empatía? La respuesta de Richter ha sido clara, cortante y fría como un baño en un fiordo noruego. La compasión, según el sentido de la iglesia católica, es la culpable, porque es una palanca moral sobre nuestras conciencias que mueve el límite entre el bien y el mal según lo que marquen los tiempos.

Producción 100% noruega (Eric Vogel per Tordenfilm), Hijos es distribuida internacionalmente por Bavaria Film y ha sido estrenada en Noruega a principio de septiembre. Y la tendencia es al alza...

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(Traducción del italiano)

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