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El reparto de Velocità massima

Entrevista

La película nace de un documental y de la observación de un microcosmos que atrae a cientos de miles de apasionados

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por Federico Greco y
Cristiana Paternò

Una Roma de periferia extrema es la de Daniele Vicari, quien ha tenido el honor –inesperado dicen todos, desde el director hasta el productor Domenico Procacci- de concursar con Velocittà massima. La película nace de un documental y de la observación de un microcosmos que atrae a cientos de miles de apasionados. Un gran negocio, pero también un "motor" clásico del imaginario masculino que se recalienta en la relación entre Stefano (Valerio Mastandrea) y el aprendiz de mecánico Claudio (Cristiano Morroni) con una mujer (Alessia Barela) que hace de señuelo. "La nuestra –explica Vicari-, es una sociedad de posibilidades imposibles. En la periferia circula mucho dinero, coches muy caros, motos potentes y ruidosas, pero no hay ni herramientas culturales ni sentido crítico. Sólo el que tiene una sensibilidad distinta, como Claudio, paga en su piel la banalidad y dureza de ese modo de vida y llega a adquirir una forma de conciencia". Para el director, autor con Guido Chiesa del precioso documental sobre los ex hombres de la Fiat Non mi basta mai!, el individualismo extremo, generalmente atenuado en la gente que proviene de ambientes católicos, surge de manera incontrolada en la periferia de las ciudades, en donde "el que gana, el que tiene el coche más potente y la chica más a mano, es el más guay".
Velocità massima intenta desmenuzar estos esquemas de conducta con un lenguaje directo. "A menudo, en el cine italiano, se han ocupado del proletariado directores de otra extracción social y esto ha conducido a emitir juicios... yo provengo de Pietralata y no tengo una formación cinéfila, con excepción de las películas de vaqueros de la tele; aprendí qué es el cine en la universidad, gracias a Guido Aristarco, y luego haciendo cine con Guido Chiesa. Por lo que he querido relatar la historia de un héroe de la clase trabajadora que no aspira a ser bailarín, sino mecánico".
"Todos los días veo a muchos que se parecen a mi personaje, siempre con una actitud interesada, con los amigos, en el trabajo, con las mujeres”, añade Valerio Mastandrea. "Stefano es un camaleón que se viste de empresario cuando va al banco y sólo se vuelve a poner el mono cuando las deudas lo ahogan. Hace una cosa terrible, traicionar a su mejor amigo, probablemente ni siquiera se da cuenta de ello". Por su parte, Cristiano Morroni, joven de veintitrés años encontrado en Tor Sapienza, en donde estaba como objetor de conciencia, tiene la difícil tarea, según Vicari, de dar vida a una bella definición de Italo Calvino: "En un ensayo llamado La médula del león, Calvino dice que el personaje de la novela moderna no puede no ser frágil: debe tener aspecto de león y un corazón tierno como la médula. Mi héroe es así".