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“¿Dónde empiezo yo y dónde termino?”

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Björn Runge • Director

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- Hablamos en Zúrich con Björn Runge, elegido por Glenn Close para adaptar en La buena esposa la novela de Meg Wolitzer The Wife

Björn Runge  • Director

El director sueco Björn Runge ganó el Oso de Plata en Berlín en 2003 con su película Al final del día. Su primer largometraje, Harry Och Sonja, data de 1996, y lo siguieron un documental para la televisión sobre el cineasta Roy Andersson y el documental Vulkanmannen, acerca del autor sueco Sture Dahlström. Su quinto largometraje, La buena esposa [+lee también:
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, es también su primero en lengua inglesa y, aunque se ambienta en Estocolmo, fue rodado en Escocia. La buena esposa cuenta la historia de una esposa que ha concebido un trabajo por el que su marido recibe un reconocimiento mundial.

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Cineuropa: No cabe duda de que deberíamos entrevistar a su mujer para saber cómo dirigió ella realmente esta película.
Björn Runge: Ah, pero mi mujer [Lena Runge] montó la cinta, así que ya está claro que ella es la mente maestra tras esta obra [ríe].

Se trata de una película sobre el proceso creativo. Supongo que ha sido muy interesante investigar el propio proceso creativo.
Exactamente. ¿Dónde empiezo y dónde termino? ¿Dónde se embarcan los demás? El cine tiene mucho de proceso colectivo pero, como director, siempre debo cuidarme de a quienes estoy siguiendo.

¿Fue primero la escritura del guion o la lectura del libro? ¿Cómo funcionó la película?
Leí primero el guion y me encantó de inmediato por sus diálogos. Creo que el diálogo es clave en la película.

¿Conocía Glenn Close su trabajo anterior?
Vio mi obra anterior. Nos íbamos a reunir porque los productores me dijeron que querían que yo dirigiera la película pero la última palabra la tenía Glenn Close, así que fui a Nueva York, desayuné con ella, hablamos de la vida, del guion, del teatro y del cine y de pronto me miró y me dijo: “quiero que dirijas esta película y confío en ti”. Tuvimos algún tipo de conexión.

La cinta también presenta un personaje, el de David, que vive a la sombra de su famoso padre. Usted tiene dos actores jóvenes en la película: Max Irons, hijo de Jeremy Irons, y Annie Starke, hija de Glenn Close. ¿Qué le llevó a embarcarlos?
Conocí a Max y supe que el papel le iba como anillo al dedo. Cuando uno habla del guion con los actores, muchos de ellos hablan de lo que han hecho pero con Max, de repente, la cosa se hizo un poco más personal: empezamos a mostrarnos mutuamente el toque emocional para el guion. En cuanto a Annie, evaluamos a muchas actrices en pantalla; una noche, Glenn me llamó y me preguntó si había encontrado a la Joan joven. Le dije que no, que seguiría en su busca esta semana, a lo que ella respondió: “tengo una hija y es actriz. ¿Le harías una prueba?” Le contesté: “Claro, pero, si digo que no, debes respetar mi decisión”. Hicimos tres screen tests con ella y era perfecta para el papel pero nunca pensé en ella como en la hija de Glenn; era Annie y nunca compartieron plató.

¿Fue complicado introducir flashbacks en la película?
Creo que siempre es difícil manejar los flashbacks porque tienes gente diferente interpretando a los mismos personajes y es como otro tipo de historia. Es una historia sobre empezar una nueva vida, empezar una vida creativa y una familia y las escenas en el presente tienen que ver más con reflexiones sobre la vida, con escenas más largas y emotivas. El riesgo es que los flashbacks pueden ser ilustrativos y eso, por supuesto, es todo un reto. Tuvimos algunos problemas con los flashbacks porque estaban en el guion antes de cuando aparecen en la película pero, al montar el metraje, eso no funcionaba y nos llevó algún tiempo lograr el equilibrio adecuado.

¿Le inspiró Bergman?
Todos los directores de Suecia con una cierta edad tienen cierta relación con Bergman. Me inspira de siempre su obra, la manera en que trabaja con los actores y cómo decide los primeros planos y emplea la luz sin sombras. Esto lo metimos en la película porque me percaté de que el rostro de Glenn parece no tener sombras y ser de una claridad suave, así que hasta cierto punto el espíritu de Bergman sí está en La buena esposa.

(Traducción del inglés)

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